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Arearea. Paul Gauguin

octubre 12, 2012
Arearea

Arearea

Arearea 1892 Paul Gauguin.
Museo D’Orsay

Arearea, significa jocosidad, alegría en lengua tahitiana y es el sentimiento apacible que nos quiere mostrar Gauguin a través de esta pintura.

El tiempo parece haberse parado en este cálido paisaje donde la idealización ensoñadora y primitiva y la sencillez nos hablan de la belleza del euilibrio y la armonía.

Huyendo de la vida moderna de la gran ciudad, el pintor Paul Gauguin se retira a Tahití. Es en esta isla de la polinesia donde se encuentra inspirado para pintar sus obras más famosas.

Más allá del impresionismo, e influenciado por Van Gogh y las composiciones de las estampas japonesas, Gauguin desarrolló un estilo personal que marcaría generaciones posteriores de artistas fauvistas y naif.

Como en una utopía de fábula, en sus obras conviven apaciblemente hombres, dioses ancestrales, vegetación exótica, animales…

Nada importa al pintor  las críticas en un principio a su obra, a su perro naranja en primer plano, la falta de perspectiva o de profundidad, pues más que una representación mimética de la realidad, Gauguin quiere mostrarnos emotivamente su visión personal.

Desvinculado de normas y convencionalismos, Gauguin disfruta de la libertad expresiva  y juega con la combinación rítmica de las formas y los colores. Tonos cálidos y planos sin perspectiva, esencia y sencillez, nos hablan de la alegría de una vida idílica  de armonía del hombre con la naturaleza.

La noche estrellada. Vincent Van Gogh. 1889.

mayo 17, 2010
La noche estrellada

La noche estrellada

La noche estrellada. Vincent Van Gogh. Saint Rémy, 1889. Museo de Arte Moderno de Nueva York.

“Yo quiero llegar a un punto en mi obra donde se diga  este hombre siente profundamente”, escribía Vincent van Gogh en una de sus cartas a su hermano Théo.

Ésta es una de las obras más conocidas de Van Gogh, por su belleza y su fuerza expresiva.

Fue pintado en un momento amargo de su atormentada vida. Debido a sus trastornos psicológicos, el pintor residía entonces en un hospital para enfermos mentales. Desde su ventana observaba la naturaleza y quedaba conmocionado por ella.

Influenciado por los Impresionistas en un primer momento, el estilo de van Gogh, poco a poco va recorriendo un camino más personal  de expresividad y fuerza desgarradora que marcaría notablemente a generaciones de pintores posteriores.

En este cuadro nos presenta su visión de una noche en el pueblecito de Saint Rémy.

El cielo agitado por estrellas incandescentes como fuertes llamaradas contrasta con el pueblo inmutable y sereno dormido bajo ellas. Un oscuro ciprés, a la izquierda, en primer plano, une ambas esferas.

El color morado junto a su complementario, el amarillo realzan la fuerza  visionaria. Un negro ciprés de dignas proporciones aplaca en primer plano la llamarada y equilibra los ritmos vertical – horizontal.

Como en la época romántica, Van Gogh, se siente atraido por la sublimidad de la noche, es una experiencia sobrecogedora que nos transmite a través de pinceladas serpenteantes, arremolinadas, intensas como su alma agitada.

La infinitud de la Naturaleza y la pequeñez del Ser Humano.

Las estrellas envueltas por un gran halo de resplandor junto a la inmensidad de la incandescente luna que como un sol nos recuerda esa gran fuerza creadora del genio que no puede callar aunque todos duerman.