Posts Tagged ‘naturaleza’

Arearea. Paul Gauguin

octubre 12, 2012
Arearea

Arearea

Arearea 1892 Paul Gauguin.
Museo D’Orsay

Arearea, significa jocosidad, alegría en lengua tahitiana y es el sentimiento apacible que nos quiere mostrar Gauguin a través de esta pintura.

El tiempo parece haberse parado en este cálido paisaje donde la idealización ensoñadora y primitiva y la sencillez nos hablan de la belleza del euilibrio y la armonía.

Huyendo de la vida moderna de la gran ciudad, el pintor Paul Gauguin se retira a Tahití. Es en esta isla de la polinesia donde se encuentra inspirado para pintar sus obras más famosas.

Más allá del impresionismo, e influenciado por Van Gogh y las composiciones de las estampas japonesas, Gauguin desarrolló un estilo personal que marcaría generaciones posteriores de artistas fauvistas y naif.

Como en una utopía de fábula, en sus obras conviven apaciblemente hombres, dioses ancestrales, vegetación exótica, animales…

Nada importa al pintor  las críticas en un principio a su obra, a su perro naranja en primer plano, la falta de perspectiva o de profundidad, pues más que una representación mimética de la realidad, Gauguin quiere mostrarnos emotivamente su visión personal.

Desvinculado de normas y convencionalismos, Gauguin disfruta de la libertad expresiva  y juega con la combinación rítmica de las formas y los colores. Tonos cálidos y planos sin perspectiva, esencia y sencillez, nos hablan de la alegría de una vida idílica  de armonía del hombre con la naturaleza.

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Gainsborough. Las hijas del pintor persiguiendo una mariposa.

marzo 5, 2012

Las hijas del pintor cazando una mariposa

Thomas Gainsborough
Las hijas del pintor persiguiendo una mariposa. 1756.
Galería Nacional de Londres.

Insertas en un paisaje de cálidos tonos otoñales, Mary y Margaret, las hijas del pintor Thomas Gainsborough pasean de la mano.

Por la época, ya eran conocidos los escritos del célebre Rosseau sobre la necesidad de una vuelta a la naturaleza, relacionándola con el estado más puro del hombre como refugio  ante el agitamiento de las ciudades modernas donde pensaba que el espíritu se corrompía de su esencial bondad.

Al mismo tiempo, surgían escritos sobre la educación , las fases de la infancia, etc.

El paisaje de tonos cálidos crea un áurea de intimismo que se ve reforzado por los mismos tonos del vestido.

Las niñas son retratadas por su padre con toda la belleza y naturalidad de la infancia, no posan de manera altiva como los retratos de las clases altas que Gainsborough solía realizar.

El pintor ha preferido inmortalizar de forma más íntima y algo melancólica la belleza fugaz de la infancia, ligera y transparente a la vez fugaz como la mariposa que juguetea entre los matojos.

La luz destaca las caras de las dos niñas para poder apreciar con claridad las reacciones de ambas hacia el mismo hecho.

La pequeña de rostro inocente y asustadizo, de manera espontánea entre asustada y espontáneamente intenta capturar con su manita una mariposa.

Su hermana mayor la observa con gesto más seguro con la confianza que da la experiencia de unos pocosaños más y que le lleva a asir de manera protectora la mano de la pequeña.

El paisaje nos recuerda los paisajes barrocos de los pintores flamencos a quien Gainsborough había estudiado. La pincelada espontánea viva y brillante, los retratos de Rubens o Van Dyck.

 

Acantilados blancos en Rügen. Caspar D. Friedrich

septiembre 5, 2008
Acantilados blancos en Rügen

Acantilados blancos en Rügen

Acantilados Blancos en Rügen. Caspar D. Friedrich. Escuela alemana. Principios S. XIX. Romanticismo.

A través de las obras de Friedrich se aprecia el anhelo humano de infinitud. La melancolía se vislumbra a través de la soledad de la figura humana representada a pequeña escala frente a la inmensidad del paisaje.

Una Naturzalez divinizada, sobrecogedora a la vez que idealizada expresa el sentimiento de lo sublime.

En un primer plano en tonos oscuros aparecen tres figuras humanas, pequeñas y de espaldas al espectador, ya que el verdadero protagonista, el paisaje, está en frente de ellos.

A la derecha, el hombre apoyado sobre el árbol ha quedado conmocionado ante la infinitud de ese mar sereno fundido con el cielo. Ya que como dice Kant en su ensayo sobre lo bello y lo sublime: “ Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor.”

El árbol, símbolo del renacer a la eterna primavera une un primer plano oscuro con un esperanzador fondo luminoso.

Han desaparecido las tradicionales líneas verticales y horizontales que estructuraban el cuadro.

El formato vertical y la composición en forma de “V” nos agobia, la copa de los árboles nos evitan el poder mirar plenamente hacia el fondo. Nos quedamos anhelantes anticipando la visión plena de ese mar de tonos azul y malva. La vista se eleva y busca la sernidad que produce la luz conforme va ascendiendo.

Los perfiles de los escarpados acantilados se dibujan linealmente recortando el plano posterior, mientras dos barcos se alejan y se hacen pequeños ante la inmensidad, como pequeño se siente el hombre ante la limitación de la vida.

Su deseo de inmensidad e infinitud se funde con el infinito.