Composición II en rojo, azul y amarillo. Mondrian. 1930.

enero 4, 2012
Composición II en rojo, azul y amarillo

Composición II en rojo, azul y amarillo

Composición II en rojo, azul y amarillo. 1930.
Piet Mondrian.

En el Siglo XX los movimientos artísticos se suceden y simultanean con rapidez.

El arte no es ajeno a su época. Las guerras mundiales, la fuerza de nuevas ideologías y sentimientos, los avances en el campo de la técnica e ingeniería, el estudio del subconsciente, la efervescencia de las ciudades o la cultura de masas y el consumo daban lugar a un sentimiento de vivir nuevos tiempos. Éste de una u otra manera tendría su eco en las vanguardias que se iban sucediendo.

Con la generalización de la fotografía, el realismo pictórico tal y como se concebía en generaciones anteriores quedaba algo obsoleto.

La personalidad del artista, la expresión de su realidad individual habían dado lugar a movimientos subjetivos de fuerza arrolladora como el expresionismo, el surrealismo…

De forma paralela, Mondrian, frente a todo ello quería crear una arte objetivo y universal.

Es el máximo representante del  movimiento conocido como “Neoplasticismo”.

Desde el grupo De Stijl (el estilo) se analiza  la armonía y el equilibrio en estado puro, desde  la línea y el color.

La abstracción ya había encontrado nuevos caminos para el arte, sin la necesidad de ser “medio” de “representación”.

Mondrian busca ahora la universalidad de la misma sin referencia figurativa alguna. El rigor, la precisión matemática y control crea retículas elementales de colores básicos.

En esta obra se utiliza simplemente los colores primarios, rojo, amarillo y azul, los separa mediante gruesos trazos negros (el color que se consigue al mezclar éstos tres básicos),  y por cuadros de no color blanco.

Formas puras, planos y líneas rectas para buscar la esencia y el absoluto.

Este movimiento tendría una gran repercusión e influencia posterior dentro del diseño industrial y la arquitectura. 

Nota: Imagen de wikipedia.org.

La Adoración de los Pastores. Murillo

diciembre 29, 2011
Adoración de los pastores
Adoración de los pastores

La Adoración de los Pastores. 1650-1655.
Bartolomé Esteban Murillo.
Museo del Prado.

Una luz brilla entre la oscuridad de la noche. El Niño Jesús ha nacido en un pobre pesebre.

Según nos cuenta el Evangelio de San Lucas, unos pastores fueron a adorarle.

En las obras de Murillo, la humanidad se hace presente.

Una vez más, lo celestial ha bajado a la tierra, pero de manera silenciosa; no busquemos en el cuadro destellos refulgentes de halos de santidad, o ricas joyas y tejidos suntuosos.

El realismo del barroco sevillano y el tenebrismo caravaggesco son propios de la época.

Se presenta la realidad tal y como es, sin más idealización que la belleza del hecho causante.

La Virgen María es una joven de rostro dulce, la luz que emana del Niño baña su rostro e ilumina parte del pesebre.

Los pastores con sus pobres ropas harapientas, recogimiento y sencillez son retratados de forma naturalista, como modelo ejemplar de actitud en la vida.

Las tres edades del hombre juventud, madurez y ancianidad, adoran al Niño .

Nadie mejor que Murillo con su estilo sencillo y humilde par reflejar el Misterio de la Natividad.

Impresión sol naciente. Claude Monet.

octubre 7, 2011
Impresión sol naciente
Impresión sol naciente

Impresión sol naciente.  Claude Monet. 1873

Museo Marmottan-Monet. París

Cuando Monet expuso este cuadro en el salón de los independientes, el público se quedó desconcertado.

No encajaba con la tradición de la época. Era una pintura a manchas, en la que el dibujo no se encontraba bien definido, donde los colores se superponán creando una atmósfera difusa.

No encajaba con el estilo que se tenía por válido entonces y que era el que mostraban los grandes Salones de Exposiciones de la capital francesa.

Estaba naciendo el Impresionismo.

El término fue acuñado de manera peyorativa por un crítico de arte, haciendo alusión al título de esta obra. 

Era más bien una “impresión” difusa no una visión real y bien definidas. Las formas se devanecen, las manchas se superponen. Para observarla mejor,  nos hemos de retirar un poco del cuadro y a cierta distancia percibimos mejor la pintura.

Lo que el crítico de arte no predecía es que pasaría a la posteridad como uno de los movimientos más apreciados de la Historia del Arte.

Monet pintó las vistas del puerto de Le Havre desde su ventana, no buscaba una mímesis de la realidad;  con toques ligeros y de forma personal, en su obra mostró una sensación subjetiva de un momento, de una visión, entre luces centelleantes, el reflejo de lo fugaz y cambiante, tan del gusto impresionista.

Marineros en sus barcas continúan su faena.

Un redondeado sol naranja, pequeño pero vibrante se levanta ante un horizonte  apasionado por el juego de luces, centelleos y reflejos que nos hablan del sutil lirismo de lo efímero.

Virgen del Prado. Rafael.

septiembre 12, 2011
Virgen del Prado
Virgen del Prado

Virgen del Prado, 1505-1506
Rafael Sanzio
Kunsthistorisches Museum, Viena

La Virgen de Prado es una hermosa obra del período florentino del gran Rafael Sanzio.

Una vez desprendido de los convencionalismos de su maestro, Perugino, aquí vemos cómo el pintor ha logrado alcanzar un estilo propio, lleno de equilibrio y armonía que será uno de los grandes hitos del clasicismo en la Historia del Arte.

Las figuras se encuentran ubicadas compositivamente en un triángulo imaginario cuya cúspide es la cabeza de la Virgen. La belleza de este rostro reside en su equilibrio, proporción y dulzura, características propias de las Madonnas de Rafael.

El Niño Jesús, en contraposto y levemente inclinado sobre el regazo de su Madre, toma la Cruz que le ofrece su primo, San Juan Bautista Niño. Ambos se miran, mientras la Virgen medita en silencio observando la Cruz. Su vestido rojo, es símbolo de la Pasión, así como las amapolas que la acompañan. El manto azul nos la identifica como Reina de los Cielos.

Una luz diáfana baña el cuadro y entre ocres y azulados se equilibran los tonos; al fondo finas veladuras de inspiración leonardesca alejan el paisaje en último plano.

Rafael culmina el clasicismo sereno de belleza apolínea, de dulces líneas, equilibrio y armonía. Tras él llegará el grandioso Miguel Ángel cuya obra palpitará grandiosa como un torrente de vitalidad.

Sin duda, Rafael, Miguel Ángel junto con el gran Leonardo da Vinci son las cimas del Renacimiento italiano, del que tantas veces beberán las generaciones posteriores.

Los efectos del buen gobierno en la ciudad. Ambrogio Lorenzetti.

septiembre 5, 2011
Los efectos del buen gobierno en la ciudad

Los efectos del buen gobierno en la ciudad.
Ambrogio Lorenzetti.

Palazzo Publico de Siena 1338- 1340

Éste es uno de los frescos del ciclo pictórico que decora las paredes de la “Sala de los Nueve” del Ayuntamiento de Siena. Los otros dos son Alegoría del buen gobierno y Alegoría del Mal Gobierno con sus efectos.

Los Nueve eran los gobernantes de la República medieval de la ciudad de Siena.
Estamos en el Siglo XIV, esta es una obra única no sólo por su belleza y poesía si no porque es la primera vez que vemos aparecer la vida cotidiana secular en un fresco.

En una época en que dominaba la violencia, la guerra, la enfermedad y el analfabetismo, la aspiración a valores elevados era algo importante a tener en cuenta por todos y más aún por los que tenían al alcance de sus manos el poder.
En la pared Norte de la Sala se encuentra el fresco Alegoría del buen Gobierno. En él se muestra alegorías personificadas de las virtudes que debían brillar día a día en la vida pública de la Ciudad. La Paz, la Justicia, la Sabiduría así como la Fortaleza, Prudencia, Templanza…

En la pared Este se representa el fresco que vamos a comentar aquí.
En él podemos observar una próspera ciudad medieval, caracterizada por la división y especialización del trabajo y el comercio. En ella reina la armonía en la diversidad. Ideal al que aspirar.

Podemos observar el taller del zapatero en el medio, al que llega un campesino con su burro, la escuela donde el profesor sobre su tarima imparte clases, albañiles arreglan los tejados de las casas… A través de la muralla, que separaba el campo de la ciudad, campesinos entran y salen con sus animales.
A la izquierda nobles a caballo con ricas telas de colores vivos pasean con solemnidad.

Pese al poco dominio aún de la perspectiva, la obra se superpone en distintos planos, obteniéndose profundidad.
Las figuras son naturalistas y poseen aplomo.

Innumerables detalles variados,  hacen de ésta una obra exquisita, el nido de pájaros bajo el balcón de madera de la izquierda, los distintos tipos de casas, numerosos ventanales de estilo gótico, macetas en las ventanas al fondo a la izquierda, parte de la Catedral blanca y negra de Siena…

Muchachas danzando en corro, cogidas de la mano completan la imagen de vitalidad y armonía  que ha de residir en toda ciudad ideal.

A pesar de la oscuridad y violencia de la Edad Media, Ambrogio Lorenzetti nos plasma entre ocres , anaranjados y grises la esperanza en los ideales más nobles de los ciudadanos donde el trabajo de cada uno apoyado en las virtudes contribuye al bien y a la prosperidad de la sociedad.

El guitarrista ciego. Pablo Picasso.

agosto 30, 2011
El guitarrista ciego
El guitarrista ciego

El guitarrista ciego. Pablo Picasso
1903. Chicago Art Institute.

Esta obra pertenece al período azul de Picasso. En él retrata con melancolía y expresividad mendigos y personas sencillas denunciando la situación de pobreza y miseria de su época.

A lo mejor cuando lo observamos pensamos, “pues tiene el cuello muy largo, o la figura es algo plana, la contorsión es algo extremista…” pero quizás de una forma más real no hubiera sido capaz de mostrar con más sentimiento y melancolía al anciano guitarrista, la hambruna, la soledad,  y a pesar de todo la poesía con la que a pesar de su fragilidad toca esa guitarra de líneas onduladas.

El color azul domina el cuadro, se trata de un color frío, como fría y monócroma es la situación del vulnerable mendigo. La cabeza  cae hacia abajo enmarcando con ella horizontalmente el cuadro como enmarcada se encuentra la perspectiva de su vida frágil y vulnerable.

Nuestros ojos se dirigen a la diagonal de la guitarra, es la que pone la única nota de color. Tal vez porque sea su esperanza de ganarse la vida a través de ella o tal vez la música, el arte en sí como remedio a sus penas.

Crucificado de Velázquez

agosto 30, 2011
Crucificado de Velázquez
Crucificado de Velázquez

Cristo crucificado. Diego Velázquez.
Hacia 1632.
Museo del Prado

Silencio y recogimiento ante el dolor contenido del Crucificado de Velázquez.

Es ello lo que transmite esta obra maestra del célebre pintor sevillano.

Frente al dramatismo y la retórica de otros cuadros Barrocos, al éxtasis y la pasión desbordante, Velázquez nos muestra un crucificado de cuerpo atlético y serenidad apolínea.

Desprendido del envoltorio engañoso, de la retórica dramática barroco o el ardor apasionado de los cuadros religiosos de la Contrarreforma, con pocas marcas de dolor y sufrimiento, el Crucificado calla dignamente en el silencio del Misterio.

Fuera de espacio y tiempo, sobre  fondo oscuro su imagen nos llega directamente con más intensidad. Un halo de luz mística lo envuelve, mostrando a Cristo como luz entre las tinieblas de la vida.

Sus brazos se extienden a la  humanidad. Su cabeza levemente se inclina levemente hacia nuestra izquierda y cae en escorzo hacia delante.

Por influencia de su suegro el pintor y tratadista, Pacheco, Velázquez retoma la representación de los cuatro clavos con que fue crucificado en vez de tres como se venía haciendo en los últimos años.

Según la leyenda, el rey Felipe IV sería el donante de este cuadro como arrepentimiento de sus amoríos ilícitos. Se trataría de un cuadro que incitara a la oración profunda. Al pie de la cruz, quedarían las penas.

Si fuera así, Velázquez supo plasmar un Cristo humilde y sencillo no justiciero si no compasivo, dispuesto a la escucha serena. Es en esta calma sobrenatural donde reside toda la grandeza potencial y trascendente de la obra.

San Marcos el día de la Ascensión. Canaletto.

junio 29, 2011
San Marcos el día de la Ascensión

San Marcos el día de la Ascensión

San Marcos el día de la Ascensión.
Canaletto. 1732
Royal Collection

El gran barco de oro de la República veneciana, el Bucentauro, llega a la laguna de San Marcos.
Es el día de la Ascensión.  La luz primaveral de mayo se refleja de forma clara en los solemnes edificios del fondo, como el Palacio Ducal, a la derecha, con sus esbeltas tracerías góticas o la basílica bizantina de San Marcos al fondo, el elevado Campanile y la biblioteca a la izquierda.
Majestuosos testimonios de una ciudad rica en historia.

En primer término, el mar. Ese mar temido y venerado, a los que los venecianos le debían tanto.
Ciudad independiente, que vivía del comercio y el turismo, la República de Venecia, siempre sabría mantener ese sabor romántico oriental – bizantino que tanto gustaría a sus visitantes.

Canaletto, genial maestro del género de la “vedute” (vistas) nos muestra la ciudad en su gran día de fiesta.
Como cada año, el día de la Ascensión, se celebraba los esponsales de la ciudad con el mar. El dux como acto simbólico, arrojaba un anillo a la laguna desde la proa del gran bucentauro  como símbolo del dominio marítimo de la ciudad.

 Era un día de fiesta y distintas góndolas acompañaban el acontecimiento.

 Canaletto se especializó en el paisaje, donde las ciudades son las grandes protagonistas.

Los extranjeros que llegaban a Venecia, adquirían como recuerdo sus obras. Para lograr la exactitud y precisión, el pintor se valía de una cámara oscura.

Canaletto, influirá notablemente en generaciones posteriores como Franceso Guardi o Belloto, si bien estos  perderán el minucioso detallismo  para adaptarse un poco más a la subjetividad y espontaneidad fruto de épocas posteriores.

A través de las obras de Canaletto, nos trasladamos con idealizada ensoñación, pero precisión topográfica a la Venecia festiva y orgullosa del S. XVIII.

Jackson Pollock. Número 1. 1950

junio 27, 2011
Núm.1 Pollock

Núm.1 Pollock

Jackson Pollock
Número 1, 1950
Museo de Arte Moderno de Nueva York

La pintura del americano Jackson Pollock se encuadra dentro de la corriente moderna del Expresionismo Abstracto.

Sus pinturas son de grandes dimensiones y su método de trabajar ha sido denominado “action painting”.

Pollock, posicionaba su tela sobre el suelo  y dentro de élla pintaba, dejaba fluir la pintura por sí misma, goteándola (“dripping”) de manera espontánea sobre el lienzo. Así, inmerso dentro del cuadro y rodeado por el mismo lo sentía como algo vivo con fuerza propia…

El “horror vacui” (el completo recubrimiento de la superficie) es característico en su obra.

Las líneas se cruzan, se tuercen, giran, vuelven… es su arte en estado puro, fluyendo del vacío. 

A través de la obra de Pollock podemos observar la “expresión” ,que no representación, del impulso inconsciente y la fuerza de la experiencia abrumadora del Siglo XX,  frente a la clásica tradición antropocentrista occidental.

Lamento sobre Cristo muerto. Giotto

junio 21, 2011
Lamentación sobre Cristo muerto

Lamentación sobre Cristo muerto

Lamento sobre Cristo muerto. Giotto.
Fresco de la Capilla de los Scrovegni de Padua.  1305- 1306.

Esta obra muestra con expresividad y dramatismo el momento posterior al Descendimiento de Cristo de la Cruz.

María, su Madre, de perfil, lo tiene en sus brazos y le mira con angustioso dolor.
San Juan en frente de Cristo, manifiesta su pena de manera veraz extendiendo los brazos.
María Magdalena como ensimismada sostiene los pies.
Nicodemo, quien pidió a Pilato poder descender el Cuerpo de Cristo de la Cruz y José de Arimatea, a la derecha, quien portó con Cristo la Cruz camino al Calvario, también contemplan la escena con actitud meditativa.

Giotto es de los primeros “artistas”, tal y como entendemos hoy esta palabra, de los que tenemos constancia.
Consiguió fama y es nombrado por el tratadista del S. XVI Vasari, en su libro de las Vidas de los grandes artistas del Renacimiento.

El arte de Giotto fue pionero en la búsqueda de la naturalidad, el realismo.

La escena parece que ocurre delante de nosotros, frente a los fondos dorados medievales, aparece el paisaje, éste se empieza a tratar perspectiva.

La composición, distribución y la proporción de las figuras es creíble; pero sobre todo, lo más innovador quizás sea la manifestación directa del sentimiento.
Las figuras con gran expresividad y cada una a su manera muestran el dolor.
Se busca transmitir el hecho con un lenguaje claro, dejando la frialdad de los solemnes iconos medievales.

Giotto es el nexo entre la pintura hierática y solemne bizantina y el comienzo del Renacimiento.

 El plano superior, el Cielo, azul profundo, el color de la espiritualidad, asociado a la meditación y la vida interior.

Recortando en diagonal un muro donde se sitúan las figuras, de forma natural y a la vez estudiada, dos de espaldas creando profundidad, varias de perfil, algunas de pie, otras sentadas.

En el extremo superior del muro un árbol sin hojas, símbolo de la Muerte, tal vez alusión al pecado, en el extremo opuesto Cristo muerto, quien resucitando dará la Vida.

En el cielo, ángeles “humanizados” lloran con rostros descompuestos y movimientos agitados,  todo ello contribuye a expresar con dramatismo la intensidad del momento.