El escriba sentado


El escriba sentado

El escriba sentado

El escriba sentado.  2620-2500 a.C. Egipto. Imperio Antiguo. IV Dinastía.
Museo del Louvre, procedente de Saqqarah.

Esta escultura de bulto redondo, representa a una de las figuras más destacadas  del Egipto faraónico.

Se trata de un escriba, es decir, un funcionario de la administración y burocracia faraónica.

Los escribas tenían un gran prestigio en el antiguo Egipto. Eran los encargados de anotar, contabilizar, documentar, interpretar y dejar constancia de la vida diaria de la sociedad. A pesar de ello, no sabemos más acerca de la identidad de este personaje en concreto.

Está realizada en piedra caliza y policromada en color ocre.

Es una escultura sedente sobre una base semicircular. Se observa la clásica rotundidad y fuerza de las esculturas egipcias. Con la mano izquierda sostiene el papiro y con la derecha imaginamos que en su origen poseería una caña de junco afilada para escribir.

Los labios son finos, la mirada penetrante. Los ojos han sido realizados con incrustaciones de alabastro y cristal de roca bien pulido perfilados al gusto imperante.

Los pliegues de la barriga y la incipiente obesidad hacen de la escultura una obra realista. No obstante, la figura se presenta erguida, con el torso y el cuello bien firmes con una pose digna, realizando su oficio con orgullo, sabiéndose custodiador de una de las culturas más importantes de la Antigüedad.

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2 comentarios to “El escriba sentado”

  1. Anónimo siglo XXI Says:

    En mitad de tantísimas cosas que se encuentra uno en el Louvre el escriba sentado pasa desapercibido. Sin embargo, cuando uno lo reconoce y se para a mirarlo en la tranquilidad de la sala, da cierto sobrecogimiento al pensar que se hizo hace casi 3000 años y consigue ver una historia, una cultura, una sociedad y hasta una persona que hace muchos siglos que dejó de existir. Todo el arte egipcio sobrecoge, pero por su grandiosidad y por ser los restos de una civilización, esta escultura lo hace pero de forma “intímista”, en el sentido que lo grandioso lo consigue a través de lo pequeño. Lo que más me llamó la atención fue la mirada pétrea de los ojos de cristal. Lo que más llama la atención es la cercanía en la figura y a la vez lo lejana que es en el tiempo. Quizás uno está sugestionado al verla por lo famosa que es, por la sala en la que está en el museo o por la antigüedad y buen estado de conservación que tiene.

    • arquivolta Says:

      Me gusta mucho tu comentario Janepov. Es lo mismo que percibo al verla y por eso le hice un sitio en mi humilde blog😉
      Saludos!!

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