Las Hilanderas. Velázquez


Las Hilanderas

Las Hilanderas

Las Hilanderas. Diego Velázquez. Estilo Barroco. 1657.

La obra conocida popularmente como las Hilanderas, representa la Fábula de Aracne.

Este mito clásico recogido en las Metamorfosis de Ovidio nos cuenta cómo en la ciudad de Lidia había una joven llamada Aracne, que se jactaba de ser la mejor tejedora. Tal fue su orgullo que tuvo el valor de retar a la propia Minerva (Atenea en griego).

La diosa queriendo escarmentar a esta joven presuntuosa, acepta el reto y una vez finalizado la convierte en araña (aracne en griego) para que siga tejiendo el resto de su vida.

Velázquez nos muestra en el primer plano una escena costumbrista un taller de tapices de su época, donde una anciana a la izquierda y una joven de espaldas a la derecha, tejen con destreza. Asistentas las acompañan. En este primer plano observamos con realismo cómo debieron ser los talleres de la época y los utensilios usados, bien conocidos por Velázquez ,en su condición de Aposentador Real de palacio.

La anciana de la izquierda, se trata en realidad de la diosa Minerva quien para engañar a la presuntuosa Aracne, se ha metamorfoseado de humana, pero si nos fijamos bien, su pierna descubierta, que sigue la diagonal de la rueca nos da una pista de su identidad, se trata de alguien que se conserva en plena forma y no de una anciana.

Su contrapunto compositivo y cromático, es la joven Aracne a la derecha, equilibrando el cuadro.

El modelo para la postura de ambas figuras ha sido tomado de dos ignudis de Miguel Ángel, de la Capilla Sixtina.

Ignudis

Ignudis

Al fondo, se muestra el desenlace del suceso. La diosa Palas Atenea, con sus atributos característicos, levanta e brazo en ademán de castigar a la joven Aracne. Dos doncellas contemplan la escena, mientras que otra nos mira.

El tapiz que se muestra en el último plano representa el El Rapto de Europa, obra de Tiziano que Velázquez debió conocer bien, al encontrarse por aquel entonces en el palacio. El tema escogido del tapiz, también muestra la insolencia de la joven Lidia al decidirse por uno de los desvaríos de Zeus por una mortal.

Se ha querido interpretar el cuadro una advertencia dirigida a los que osan reblarse contra la autoridad real.

La atmósfera y el espacio están perfectamente sugeridos a través de las luces. La pintura se aplica de forma rápida a manchas, efecto que da la sensación de ser espectadores de un acontecimiento que está sucediendo, que no se ha paralizado.

La rueca de la anciana da la sensación de girar rápidamente. Este efecto óptico lo ha conseguido Velázquez al no cerrar la esfera completamente.

Rueca

Rueca

El cuadro originariamente era más reducido, pero tras el incendio del Alcázar en 1734 fue restaurado añadiéndole la franja superior en la que aparece un arco con un óculo muy del gusto dieciochesco y franjas también en los laterales.

Aún así, podemos apreciar la composición meditada por el pintor sevillano, con un tema eficazmente desarrollado a la manera de un poema conceptista y ese estilo seguro e inmediato, que tanto apasionó a los impresionistas.

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2 comentarios to “Las Hilanderas. Velázquez”

  1. detuamigojavi Says:

    muy bien explicado, me he enterado hasta yo que soy de ciencias. Curioso lo de la pierna de la Diosa Minerva, me recuerda a la despedida de Pili donde todos enseñamos la pierna jaja (me debería haber escogido a mi).

  2. arquivolta Says:

    Gracias Javi, jajajaj

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