Apolo y Dafne. Gianlorenzo Bernini


Apolo y Dafne

Apolo y Dafne

Apolo y Dafne. Gianlorenzo Bernini.

Primera mitad S. XVII. Estilo Barroco.
El dios Apolo, es representante del equilibrio, el orden y la mesura, pero esta vez el pequeño Cupido le ha jugardo una mala pasada. Herido por una flecha de éste, queda prendado de la ninfa Dafne, cuyo nombre en griego significa Laurel. La ninfa sin embargo, ha sido herida por un dardo de plomo, rechazando por ello el amor del dios.

La escultura muestra el momento en el que el dios Apolo alcanza en su persecución a la ninfa y ésta encomendándose a su padre el dios-río Peneo es transformada en laurel. Apolo se hará una corona con la hojarasca convirtiéndose a partir de entonces en su atributo característico.

Bernini capta el momento más enfático del acontecimiento. El terror de la ninfa queda reflejado en su rostro, su boca semiabierta parece gritar, sus brazos elevados remarcan la diagonal barroca culminando en las manos convertidas en hojas.

Nunca podremos ver las esculturas en su plenitud, tenemos diversos planos, no se trata de un arte frontal, pero en este caso queda aún más remarcado ese carácter antifrontal. En esta toma en concreto podemos apreciar como el cuerpo de Dafne gira, vemos de frente los pies, el torso de perfil, mientras, el rostro se vuelve hacia nosotros.

Bernini juega también con los contrastes, la suavidad del cuerpo de los jóvenes en un mármol perfectamente pulido frente a la rugosidad de la hojarasca o el ensortijado cabello.

Estamos siendo partícipes de un momento fugaz, frente a la estaticidad monumental de la época clásica, aquí se hace un canto al momento, a la esencia, a la experiencia discontinua. El tema es la metamorfosis, el cambio el ser y dejar de ser.

El Barroco prefirió el dramatismo a la serenidad, el movimiento frente a la calma, la fuerza vital de un instante fugaz.

 

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2 comentarios to “Apolo y Dafne. Gianlorenzo Bernini”

  1. Rictus Morte Says:

    ¡Hola! Pues para llevar poco con el blog está bastante bien. Esta escultura de Bernini -que me gusta bastante- me recuerda a un soneto de Garcilaso que trata también el tema de Apolo y Dafne:

    A Dafne ya los brazos le crecían
    y en luengos ramos vueltos se mostraban;
    en verdes hojas vi que se tornaban
    los cabellos qu’el oro escurecían;

    de áspera corteza se cubrían 5
    los tiernos miembros que aun bullendo ‘staban;
    los blancos pies en tierra se hincaban
    y en torcidas raíces se volvían.

    Aquel que fue la causa de tal daño,
    a fuerza de llorar, crecer hacía 10
    este árbol, que con lágrimas regaba.

    ¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
    que con llorarla crezca cada día
    la causa y la razón por que lloraba!

  2. arquivolta Says:

    Gracias, Rictus!

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